SESIÓN 1 · Juan 4:1–30, 39–42Cuando Jesús me recuerda quién soy.
Queridas hermanas, este fin de semana nos invita a ser mujeres firmes en nuestra identidad en Cristo. Antes de hablar de orden, propósito o responsabilidad, debemos preguntarnos: ¿Quién soy?
01 · Identidad¿Quién eres?
Quiero comenzar con una pregunta sencilla: ¿Quién eres? No hablo de nombres o roles, sino de tu verdadera identidad. A menudo, en el afán de atender a otros, perdemos de vista quiénes somos. Dios desea comenzar este fin de semana reafirmando nuestra identidad.
«Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.»
1 Corintios 15:58
02 · EncuentroUna mujer que encontró más que agua
En Juan 4, encontramos una mujer que fue al pozo por agua y se encontró con Jesús, quien cambió su vida. Jesús la conocía completamente y aun así la buscó, como lo hace con nosotras. Él sabe nuestras historias y nos ama tal como somos.
«Vino una mujer de Samaria a sacar agua.»
Juan 4:7
03 · TransformaciónDe receptora a testigo
Después de su encuentro con Jesús, la mujer samaritana dejó su cántaro y se convirtió en testigo. Su identidad renovada en Cristo le permitió impactar a su comunidad. Nuestro propósito fluye de nuestra identidad en Él. No somos lo que nos pasó; somos quienes somos en Cristo.
«Entonces la mujer dejó su cántaro.»
Juan 4:28
Para reflexionar esta semana
- ¿De qué pozo has estado tratando de sacar tu valor?
- ¿Qué parte de tu historia has permitido que defina quién eres?
- ¿Qué cántaro necesitas dejar esta noche?
Queridas hermanas, Jesús nos conoce completamente y nos ama sin reservas. Nuestra identidad está en Él, no en nuestro pasado ni en las opiniones de otros. Que podamos salir de este encuentro firmes y arraigadas en Cristo. Amén.